En tiempos atravesados por la incertidumbre, la esperanza suele confundirse con expectativa. A veces esperamos que algo mejore, que una circunstancia cambie, que el futuro resulte más favorable que el presente. Sin embargo, en estos términos, la esperanza parece siempre fuera de nuestro alcance. Entonces ¿cómo podemos vivir con esperanza? ¿Qué tienen para decir Aristóteles y el budismo de Nichiren al respecto?















