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2 de abril: 67.° Aniversario del fallecimiento de Josei Toda

2 de abril: 67.° Aniversario del fallecimiento de Josei Toda

2 de abril: 67.° Aniversario del fallecimiento de Josei Toda

Humanismo Soka

miércoles, 2 de abril de 2025

miércoles, 2 de abril de 2025

El 2 de abril de 1958 falleció, a sus 58 años, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda. Hoy, conmemorando este aniversario, compartimos un extracto del ensayo «Resplandor del siglo de la humanidad: 2 de abril, la fecha en que renovamos nuestro juramento», del maestro Daisaku Ikeda.

El 2 de abril de 1958 falleció, a sus 58 años, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda. Hoy, conmemorando este aniversario, compartimos un extracto del ensayo «Resplandor del siglo de la humanidad: 2 de abril, la fecha en que renovamos nuestro juramento», del maestro Daisaku Ikeda.

El 2 de abril de 1958 falleció, a sus 58 años, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda. Hoy, conmemorando este aniversario, compartimos un extracto del ensayo «Resplandor del siglo de la humanidad: 2 de abril, la fecha en que renovamos nuestro juramento», del maestro Daisaku Ikeda.

El mentor

pide a sus discípulos

que hagan realidad el kosen-rufu

Maestro y discípulo que, en unión espiritual, 

conquistan victoria tras victoria.

El maestro Toda falleció serenamente en abril de 1958, luego de haber cumplido su gran misión por el kosen-rufu hasta el final de su vida. Fue un conductor monumental del movimiento por el kosen-rufu, cuyo propósito y esencia es hacer posible la paz. En un Japón en ruinas, devastado por la derrota en la Segunda Guerra Mundial, se puso de pie sin depender de nadie, resuelto a dedicarse abnegadamente a propagar el budismo de Nichiren Daishonin, para erradicar el sufrimiento y la angustia que embargaban al pueblo. Denunció en términos rotundos el mal de las armas nucleares, por su férrea convicción en la dignidad absoluta de la vida. 

El maestro Toda logró cada uno de sus objetivos, el primero de los cuales fue hacer que la Soka Gakkai alcanzara un umbral de 750 mil familias. Con su labor, dejó sentadas las bases del kosen-rufu en el Japón; pero, además, propuso el ideal de la ciudadanía mundial, abarcador de todo el género humano. En sus últimos días, me dijo: «Mi labor ha concluido. Ahora, es tu turno. ¡Cuento contigo!» 

Tras la muerte de este noble defensor del pueblo, los medios de comunicación y la opinión pública especulaban abiertamente que la Soka Gakkai se desintegraría y dejaría de existir. En el contexto de este clima tumultuoso, unos ciento veinte mil miembros de todo el Japón asistieron a los funerales del maestro Toda el 8 de abril, y unos doscientos cincuenta mil participaron, el 20 de ese mismo mes, en el servicio recordatorio oficiado por la Soka Gakkai. 

El pesar de los miembros por la pérdida de su amado mentor encendió una llamarada en mi corazón. Con indescriptible ardor, juré que protegería a todos mis compañeros... Juré que la Soka Gakkai, la organización que trabaja en respuesta a la voluntad y el mandato del Buda, jamás se estancaría ni se desplomaría. Determiné ocuparme de que el kosen-rufu siguiera avanzando… Me comprometí a vencer todas las funciones destructivas y los tres enemigos poderosos que, como bien sabía, a partir de ese momento surgirían para obstruir nuestro progreso. 

Pensé y oré interminablemente, noche y día. Y entonces, llegó el primer 3 de mayo tras la muerte de mi mentor. De pie sobre el estrado, ese día en la reunión general, propuse la visión de las «Siete Campanadas», siete ciclos de avance de siete años cada uno, que permitieran lograr hitos históricos para nuestro movimiento a partir de la fecha de su fundación (en 1930). Quería dar a los miembros acongojados una brillante luz de esperanza, y mostrarles un futuro de nuevos horizontes deslumbrantes. 

El joven Daisaku Ikeda junto a Josei Toda.

*

El escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) escribió: 

Cuando los demás corran en extraña confusión,

que tu mirada quite los velos de cada ilusión;

cuando los demás se quejen lastimosamente,

tu causa alborozada prevalecerá

valorando el bien y el honor

y actuando en cada cosa con verdad y sencillez. [1]

Junto a mis compañeros, inicié una «lucha de cien días» para abrir el siguiente escenario de nuestro movimiento, basado en el espíritu de maestro y discípulo y tomando como meta el servicio recordatorio del centésimo día posterior a la fallecimiento del maestro Toda. 

*

“¡Sean fuertes,

sean felices!”…

No olvidemos nunca

la voz de nuestro mentor

siempre alentándonos.

Si miro atrás, ningún líder hizo tanto como el maestro Toda por alentar a las madres que habían sufrido lo indecible durante la guerra, ni por inspirar a las mujeres a que desplegaran su tremendo potencial inherente. Una mujer dejó de derramar lágrimas de congoja cuando Toda le dijo, con convicción inquebrantable: «¡Usted sin falta va a ser feliz!» A otra miembro agobiada bajo el peso de sus problemas la alentó: «¡Sin falta puede transformar totalmente su karma!» Al oír estas palabras resueltas, levantó la cabeza esperanzada y salió decidida a romper las cadenas que la sujetaban a un destino de desventura. 

Josei Toda junto a integrantes del Departamento Femenino.

En el último editorial que escribió el maestro Toda para el Daibyakurenge, la revista mensual de estudio de la Soka Gakkai, publicado el 1o de abril de 1958 —en vísperas de su muerte—, se refirió al peligro de confundir el conocimiento con la sabiduría: «Básicamente, debemos comprender que nadie puede lograr la felicidad verdadera a menos que sea maestro de su propia vida; para esto, hace falta poseer una enorme vitalidad y una sabiduría imbuida de fortaleza». Las miembros del Departamento Femenino son grandes sabias, que han superado y derrotado toda clase de sufrimientos y de dificultades, desplegando esa clase de vitalidad y sabiduría de la que hablaba el maestro Toda. 


Josei Toda en la sede de la Soka Gakkai en abril de 1956.

Mi mentor afirmaba que el kosen-rufu se lograría mediante el poder de las mujeres.

Con una foto

de mi gran mentor

en el bolsillo frontal de mi chaqueta,

viajo por el mundo

armado del profundo compromiso que ambos compartimos.


En Sobre la prolongación de la vida, el Daishonin escribe: 

«Todas las enseñanzas sagradas que Shakyamuni expuso a lo largo de su vida son palabras de oro de El Que Así Llega; durante kalpas incontables, nunca han expresado la menor falsedad. El Sutra del loto es la verdad de todas las verdades expuestas por el Buda, pues incluye su exhortación a «descartar honestamente los medios hábiles».[2] 

Es responsabilidad del discípulo registrar las verdaderas enseñanzas de su maestro. Tras la muerte del maestro Toda, comencé a compilar y a organizar todas sus orientaciones y conferencias, decidido a no dejar que se pierda una sola de sus palabras. 

Con la inseparabilidad de maestro y discípulo simbolizada en las palabras con que comienzan todos los sutras, «Esto es lo que escuché», yo reuní todas las enseñanzas de mi maestro como eternas guías de la Soka Gakkai. Además, había hecho grabar sus conferencias sobre los escritos del Daishonin. La primera de ellas fue la disertación acerca del escrito Sobre la prolongación de la vida, en la cual el Daishonin señala: «Un día de vida es más valioso que todos los tesoros de un gran sistema planetario».[3] Cada día de nuestra vida es increíblemente preciado. 

De joven, sufría de tuberculosis, y los doctores pronosticaron que, en esas condiciones, no llegaría a los treinta años. Y cuando cumplí mis treinta años, falleció el señor Toda, y yo tuve que asumir prácticamente todas las responsabilidades de nuestro movimiento, como sucesor de él. Considero que cada día de mi existencia vivido desde entonces ha sido un regalo de mi mentor, por el cual le debo toda mi gratitud. En tal sentido, me he esforzado por dar a cada día de mi vida el mismo valor que a otros les podría llevar un mes o incluso un año lograr. 

Además, el budismo enseña el principio de inseparabilidad entre la vida y la muerte. En consecuencia, la vida del maestro y la del discípulo, en el nivel más profundo, son una sola, que trasciende la vida y la muerte. Cuando comprendemos esto, nuestra existencia vibra de fortaleza incalculable. 

El mismo principio se aplica a la familia. El Daishonin escribe: «El cuerpo que el padre y la madre dejan como huella no es otro que la forma física y la mente del hijo».[4] En tal sentido, cuando el hijo logra la Budeidad, lo mismo ocurre con los padres. El mundo de la Ley Mística está unido por lazos que atraviesan el pasado, el presente y el futuro. Para los difuntos, sus familiares no son sus sobrevivientes, sino sus sucesores. El papel de esos sucesores es «heredar» el legado y la buena fortuna de las personas fallecidas, y continuar en esta existencia su compromiso con el kosen-rufu. 

No hay por qué vivir en el pasado… Mucho mejor que eso, debemos entonar Nam-myoho-renge-kyo con voz vibrante y seguir avanzando, viviendo nuestra existencia al máximo y creando un brillante valor que resplandezca en todo el universo, cada día. Esa es la forma de demostrar un verdadero agradecimiento a nuestros predecesores.

*

La oración es la base de todas las cosas.

Nichiren Daishonin declara: «Jamás podría ocurrir que las oraciones del practicante del Sutra del loto quedaran sin respuesta».[5] La oración no es un deseo difuso ni un ansia tibia. Es el juramento de hacer que algo se produzca, y de vencer sin falta. 

A partir del principio de simultaneidad de causa y efecto, cuando la oración se basa en un juramento profundo, se logra un claro resultado, con la misma certeza infalible con que un imán atrae al hierro. Como escribe el Daishonin: «Si entona Nam-myoho-renge-kyo, ¿habrá alguna falta que no sea erradicada? ¿Habrá algún beneficio que no se manifieste?».[6]

*

Todavía me parece escuchar la voz del señor Toda cuando nos decía a los jóvenes que integrábamos el grupo de capacitación Suiko-kai, del Departamento Juvenil Masculino: «No sigan el camino de la fuerza, sino el de la justicia». «¡Siempre avancen con la mirada enfocada en el futuro, de hoy a doscientos años!». «¡Salgan al mundo y unan a los seres humanos! Únanse con los demás jóvenes!». 

Siempre he actuado exactamente de acuerdo con el valeroso rugido de león de mi maestro, y a su vez, he honrado el aniversario de su muerte, cada año, con la prueba real de mis victorias. El período que va del 2 de abril al 3 de mayo es, para los discípulos, no sólo el momento de demostrar a su mentor las pruebas reales de sus triunfos, sino también de comprometerse a lograr nuevas victorias a su mentor, y embarcarse resueltos a conquistarlas.

Luchando codo a codo

y obteniendo victorias 

en esta vida,

avancemos jubilosamente

en respuesta al llamado de nuestro mentor.

(Traducción del artículo publicado el 8 de abril de 2009 en el Diario Seikyo, periódico de la Soka Gakkai.)

CITAS

[1]  Goethe, Johann Wolfgang von: Poetical Works of J. W. von Goethe, in Two Volumes (Obra poética de J. W. von Goethe en dos volúmenes), Boston: Colonial Press, 1902, vol. 1, pág. 258.

[2]  Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 999.

[3]  END, pág. 1000.

[4]  WND, vol. 2, pág. 572.

[5]  END, pág. 364.

© Humanismo Soka - 2024

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